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INICIATIVA Academia Washington y República de Indonesia se encuentran a través de sus estudiantes.

En Valle Arriba la convivencia se aprende en el salón de clases.

Los docentes enseñan a los jóvenes el valor de la tolerancia y del trabajo por la ciudad que desean

Hasta hace tres meses, los estudiantes del liceo público República de Indonesia y del colegio privado Academia Washington tenían una idea vaga unos de otros. A pesar de estar muy cerca, en Valle Arriba, municipio Baruta, básicamente sabían que unos eran muchachos de clase media y los otros de clase popular. Esa situación ha comenzado a cambiar; ahora los adolescentes dialogan y se alían para conseguir mejoras en la institución pública y en la comunidad.

Los muchachos de noveno grado de la academia visitan los miércoles la escuela vecina. Una vez juntos, aprenden sobre políticas públicas de la profesora universitaria Luz Elena Aldazoro, creadora de la iniciativa. Al mismo tiempo reciben una lección sobre la necesidad de acabar con los prejuicios y trabajar juntos por el bien común, una enseñanza urgente en un país donde la división se ha convertido en moneda corriente.

"Nos conocimos hace como tres meses, y en ese momento no nos hablamos mucho. Después sí nos pudimos integrar y trabajar juntos, proponer proyectos tanto para ellos como para nosotros", dijo Jeferson Escalona, estudiante del República de Indonesia.

Este adolescente se encargó, junto con otros compañeros de las dos escuelas, de empezar la sesión con un recuento de las necesidades más sentidas de su colegio: un techo para la cancha, un área para celebrar actos escolares y un comedor. El proyecto final de este curso se basa en la presentación a las autoridades del plan de los adolescentes para que el liceo República de Indonesia y los servicios públicos de Valle Arriba mejoren.

En este tiempo se han formado grupos de trabajos que reúnen a integrantes de las dos unidades educativas. Cada sesión se convierte en un encuentro con los otros, un ejercicio de empatía que les hizo saber a los muchachos de la Washington que sus vecinos suelen comer en las escaleras por falta de comedor o que el sol les pega directamente durante las prácticas de Educación Física. Mientras, los de la institución pública descubrieron a unos jóvenes a los que también les preocupa su municipio.

Uniendo esfuerzos. "Hay que pedir que arreglen las alcantarillas porque se concentran los desechos y también colapsan por la lluvia", dijo Daniela Murillo, alumna del República de Indonesia, sobre las áreas adyacentes del colegio, donde también se encuentra el barrio El Güire. De inmediato se sumaron más propuestas de los integrantes del equipo 2.

Después de oír la denuncia de Escalona sobre un robo en las cercanías del centro comercial, Diego Olalde, de la Academia Washington, pidió incluir el aumento del patrullaje policial. Su compañero Juan Lefeld recordó la necesidad de mejorar las aceras de la carretera vieja de Baruta, por la que circulan los chicos de ambos colegios.

"No habíamos tenido ningún contacto antes, pero ahora descubrimos que juntos podemos solucionar los problemas de Valle Arriba, como los huecos de la calle o crear más áreas verdes", indicó Olalde.

Las sugerencias de los chicos pasaron por la redacción de Murillo. Ella no sólo le dio orden a las propuestas en el papel, sino que las alimentó con sus ideas y, finalmente, las expuso a los otros grupos de trabajo.

Con la misma expresividad que mostró en su exposición, argumentó que le parece una buena iniciativa: "Considero que esta propuesta va a dar frutos para los dos liceos.

Queremos resolver muchos problemas que afronta la institución, como la cancha, el comedor y el centro cultural.

También los problemas de la Washington, como el techo deteriorado de su cancha. El primer día no tuvimos mucha interacción, pero poco a poco nos fuimos acostumbrando a ser compañeros y a tratar de resolver los problemas con la unión de ideas".

Aunque la experiencia es incipiente y aún falta el reto más importante, que los chicos logren organizarse para que las autoridades los escuchen y se comprometan con la solución de los problemas, Aldazoro considera que la preocupación por los temas públicos y por los vecinos puede considerarse una victoria temprana.

"Es positivo que los alumnos del colegio Washington hayan expresado sus necesidades, pero también que sepan que los problemas principales que hay que atender son del colegio Indonesia. Ellos entienden que es un poco su responsabilidad que el colegio que tienen a tres cuadras mejore, y a la vez que deben convivir con esos compañeros en un salón de clases sin distinciones de ningún tipo", expresó.

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Un ejemplo
Luz Elena Aldazoro, docente del posgrado de Gobernabilidad de la UCAB, creó este programa piloto como una forma de orientar a los estudiantes de bachillerato sobre cómo involucrarse en los asuntos públicos de su ciudad.

No es su primera experiencia de este tipo. En 2003, Aldazoro formó a liceístas del municipio Guanta, en Anzoátegui, sobre presupuesto participativo. Luego, algunos jóvenes representaron a sus compañeros en una reunión sobre gerencia municipal en Brasil.

"Yo trabajo en las comunidades con los adultos y he visto muchas diferencias; por eso tenemos que empezar a sembrar en los muchachos solidaridad y corresponsabilidad en la convivencia en la ciudad", dijo.

Rafael Blanco, director de la unidad educativa República de Indonesia, se mostró satisfecho con el trabajo realizado. Para él, es una muestra de trabajo en equipo que se debe replicar en toda la sociedad venezolana.

"Esto demuestra que sí es posible la integración porque unes a las comunidades de un colegio público y otro privado; incluso, participan representantes de los consejos comunales del barrio El Güire, contiguo al colegio, y de Santa Fe", expresó.

El Nacional
06 de Abril de 2010

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